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Piero, cantó por la Paz de Colombia

 
  Maureén Maya S.  
  Periodista e investigadora social  
     
 

“Vencer la guerra y ganar la Paz es nuestro compromiso”

Siempre se ha afirmado que los procesos sociales y políticos que precipitan las grandes transformaciones, incluyendo las luchas armadas e insurreccionales, tienen un momento histórico determinado; momento en el que se combinan oportunidades, respuestas sociales, procesos organizativos, sentires o en el que las estructuras se tornan tan rígidas e inflexibles, que el modelo tiende a decaer y se precipita el cambio. La paz también tiene su momento, y al parecer, ese momento se está abriendo paso, por fin, en Colombia.

Este sentir en el país parece ser generalizado; hoy todo el mundo, con esperanza o sin ella, con firme o tibia convicción, habla del tema.

Si bien la propuesta de Piero, el cantante argentino, nacionalizado en Colombia, de aportar decididamente a la construcción de caminos de paz en el país, no surgió tras el anunció público del presidente Juan Manuel de Santos de iniciar un nuevo  proceso de negociación con la guerrilla de las FARC, sino tiempo atrás, cuando los intensos sucesos de violencia en el Cauca, y la ejemplar y valiente resistencia de los pueblos indígenas llamaban la atención y convocaban la solidaridad mundial, si es sintomático de lo que se está moviendo en el país y se inscribe claramente en ese mismo escenario de búsqueda de caminos de reconciliación que hoy, más que nunca nos llevan a concluir que la salida político negociada al conflicto armado, es posible y tal vez, es la única alternativa que tenemos para lograr que nuestros hijos conozcan esa paz que durante más de cinco décadas nos ha sido tan esquiva. La paz no obstante, no es un decreto ni un mandato, ni se logra de un momento para otro, es una conquista social, un pacto amplio y plural que exige de la participación audaz y decidida de toda la ciudadanía; y de allí, justamente, la importancia de propuestas desde la cultura como la que promueve Piero y como aquellas en las que trabajan diversas organizaciones sociales del país.

El acercamiento de Piero con las Autoridades Tradicionales Indígenas del Cauca para impulsar la creación del ‘Manifiesto por la Paz en Colombia’ -texto que recoge propuestas, ideas e iniciativas de diversos sectores sociales, como pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, campesinos, organizaciones sociales, academia, mujeres, estudiantes y ciudadanos- abre las puertas para que, desde el lenguaje, el arte y los recursos simbólicos, nos articularnos en pos de este gran objetivo. A partir de la redacción y suscripción del Manifiesto por la Paz, lanzado en Bogotá el pasado 8 de septiembre en un conmovedor concierto en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán que contó con la participación de la Guardia Indígena, Andrea Echeverri, Piero, dos agrupaciones del Cauca y un grupo de rock local, se organizaron dos nuevos conciertos de Piero en el Cauca, en el corazón del conflicto armado, territorio ancestral de resistencia, donde seguramente germinará la semilla de la paz. El primer concierto se realizó en la ciudad de Popayán y el segundo en el municipio de Santander de Quilichao.

El 11 de septiembre, Piero y su grupo integrado por 8 personas, partieron  rumbo a Cali. Cargados de ilusión, con la certeza de que podrían a través de la música y la lectura pública del Manifiesto por la Paz, tocar el alma de las personas, propiciar la integración y la armonización  a fin de crear un clima favorable para la paz, Piero y su banda emprendieron una memorable gira por el Cauca.

Visitaron primero el municipio de Santander de Quilichao, donde fueron recibidos por una comitiva de la Guardia Indígena Nasa y donde pudieron escuchar el relato pormenorizado sobre las principales problemáticas que afrontan los habitantes de esta región. Al día siguiente, en horas de la mañana, Piero, junto al alcalde de este municipio, Luis Eduardo Grijalba Muños y el reconocido líder indígena Feliciano Valencia convocaron a una rueda de prensa a la que acudieron diversos medios locales y regionales.

El alcalde Grijalbo instaló la sesión, dando una calurosa bienvenida a Piero y resaltando que su presencia en el municipio obedecía al objetivo de realizar un concierto por la armonía, la reconciliación, la convivencia y la paz de Colombia. “Todos sabemos que nuestro país afronta graves problemas en temas de convivencia y paz, y por eso actuaciones como estas, amigo Piero, contribuyen a que desde lo local, los municipios afectados por la violencia podamos decirle al país y al mundo que se necesita la paz. […] El pueblo de Santander de Quilichao y de Colombia sabrá agradecerle un acto como este, a través del cual buscamos contribuir a la creación de escenarios de paz para Colombia. […] Queremos que este llamado trascienda y contribuya a cumplir el anhelo del pueblo colombiano; llevamos mas de 50 años de guerra que han determinado la existencia de un Estado lento, paquidérmico, pero sabemos que con paz podremos despegar y ofrecer mejores condiciones de vida a todos los ciudadanos”.

Por su parte el líder Feliciano Valencia, quien también agradeció la presencia de Piero en Santander de Quilichao y su interés en aportar a la paz de Colombia, recordó los procesos que desde hace más de 40 años han liderado los pueblos indígenas tratando de construir caminos de paz. “Nos hemos propuesto la tarea de ambientar el tema de la paz. Desde hace años empezamos y hemos encontrado voces y respaldos; en el 2011 particípanos en el evento por la paz, junto a las comunidades afrodescendientes y campesinas, y ahora conocemos a Piero como una persona  comprometida con la paz. Nos enorgullece tenerlo acá, es un regalo para este pueblo... Esperamos que comparta con nosotros ese camino de paz que usted ha venido transitando desde hace muchos años atrás”.

Piero, conmovido con estas palabras de bienvenida, agradeció el recibimiento dado y afirmó que para él era un honor sentirse amigo y parte de este pueblo. “Me siento muy orgulloso de poder acompañarlos en este proceso, de ayudar a llamar la atención dentro y fuera del Cauca, sobre la prioridad que tenemos todos de alcanzar la paz para Colombia, de unir voluntades y trabajar  juntos por nuestros anhelos,  por lo que nos pertenece, por la paz, la tierra y la vida. Es un proceso largo, pero si permanecemos unidos y firmes en nuestras convicciones, de seguro lo lograremos. […] Invito a que los habitantes de Santander (de Quilichao) y del Cauca para que cada día trabajemos por la paz del país, para que amanezcamos sintiendo gratitud por la vida, proyectando y visualizando ese país en paz que todos queremos, merecemos y necesitamos. Somos muchos los ciudadanos en América latina que queremos  la paz y  que esperamos que este diálogo, recién iniciado por el Gobierno y la guerrilla, y que arrancó medio raro, logre concretar el camino hacia la paz”.

Cuando un periodista le preguntó si estaría dispuesto a oficiar como intermediario en los diálogos de paz a solicitud del Gobierno Nacional, Piero recordó que durante los diálogos de San Vicente del Caguán ofreció sus buenos oficios, y que con el apoyo del alcalde de aquel entonces, logró realizar un concierto por la paz en ese municipio. “Persisto en ello -señalo Piero- en creer que nuestras armas más  contundentes contra la guerra son la unidad, el consenso, el amor por el país, por la gente, por nosotros y por nuestra tierra.  Hace más de 40 que estamos juntos; ya el próximo mes de octubre cumpliré la mayoría de edad como ciudadano colombiano…,  serían más, pero el día en que el presidente Gaviria me iba a conceder la nacionalidad, mataron a Pablo Escobar y se jodió la agenda, entonces fue el presidente Samper quien me concedió este honor; de manera que este país es mi segunda patria en el sentido verdadero; para mi somos una misma familia y siempre estoy y estaré dispuesto a apoyar iniciativas que contribuyan a vencer la guerra y a ganar la Paz”.

Luego señaló que aunque las conversaciones exploratorias, iniciadas en Cuba, empezaron desconociendo la realidad evidente del narcotráfico, haciendo referencia a la negativa sobre el tema por parte de la guerrilla, afirmó que lo esencial es garantizar que la sociedad civil permanezca activa, presente en el proceso y que entienda que la paz la construimos todos. “La paz somos nosotros, la hacemos nosotros, y depende de nosotros hacerla realidad y revertir esta situación.  Hoy más que nunca necesitamos decirle a los armados que aseguran estar ayudando al pueblo colombiano con su lucha, que no nos ayuden mas, que cambien las armas de la guerra por armas de trabajo, por propuestas  y que respondan con hidalguía al clamor de un pueblo que quiere ver a Colombia renacer”.

Terminada la rueda de Prensa, Piero y su grupo, acompañados por la Guardia Indígena, partieron hacia Caloto y al Resguardo de López Adentro, donde fueron recibidos con una sentida celebración cultural en la que niños y adultos con banderas blancas formaron un espiral e invitaron a Piero a bailar con ellos la ‘Venia’, danza tradicional de bienvenida. Varios estudiantes del colegio DXI’ PHADEN, que en Nasaywe significa ‘abriendo el camino’, bailaron, silbaron y cantaron la clásica canción de Piero “Llegando, llegaste”, y le compartieron otras composiciones tradicionales de la comunidad como el Himno de la Guardia Indígena y el tema ‘Me urge un país’ del grupo Damagua de Pasto.

En agradecimiento por su presencia, los niños le obsequiaron una planta de coca, considerada sagrada para los pueblos  Nasa, un CXWA, sombrero tradicional de estas comunidades, fabricado por los estudiantes del plantel educativo y la pañoleta de la guardia,  símbolo de resistencia.

El artista y sus músicos siguieron su recorrido y al atardecer llegaron a Popayán: la ciudad blanca, donde fueron recibidos por un grupo de admiradores y seguidores de la música de Piero. En la mañana del jueves, el CRIC y la ACIN, organizaciones indígenas convocantes a estos eventos1, realizaron una rueda de prensa en la que nuevamente, tanto las autoridades indígenas, como el diputado Amadeo Cerón, quien contribuyó significativamente a la realización del Concierto por la Paz, ratificaron su firme compromiso de trabajar por una cultura de paz en el Cauca.

Piero aprovechó la rueda de prensa para pedirle a los gobernantes y a quienes desean aportar a la construcción de la paz en Colombia, que dejen de lado las vanidades, los egos y los pequeños protagonismos. “La única estrella acá es la paz”, puntualizó y luego cantó: “Vamos chicos, vamos pibes, vamos locos y gamines, vamos que la paz está en nosotros, vamos todos a quererla, a trabajarla, vamos juntos que la paz somos nosotros”. El diputado Cerón señaló que la integración de símbolos y valores culturales, como la música y las tradiciones indígenas constituyen un mensaje fundamental para el rencuentro de saberes y propuestas de diversos sectores nacionales que trabajan por la paz y la armonía en el territorio y en Colombia.

En la tarde de ese viernes soleado se realizó el concierto por la Paz en la Plaza de la Salud de Popayán. Ovaciones, gritos histéricos, llanto y mucha emoción acompañaron los cantos de Piero, así como la oportuna presencia del profesor Gustavo Moncayo, quien se sumó al Manifiesto por la Paz de Colombia: Un mandato continental, y con la humildad que lo caracteriza, agradeció al pueblo payanés su apoyo y se comprometió a seguir trabajando por un país con justicia, equidad, sin violencia, sin secuestros, sin falsos positivos, sin desaparecidos y sin tantas derrotas.

Mientras el público de Popayán cantaba en éxtasis los clásicos de Piero y escuchaba sus nuevas composiciones, al mismo tiempo, no muy lejos de allí, en el municipio de Caloto, Cauca, caía acribillado el líder y médico indígena Jaime Mestizo, alcalde mayor del resguardo de Huellas. Sólo al día siguiente cuando Lucho Acosta, asumía su responsabilidad de transportar a Piero y su comitiva de regreso a Santander de Quilichao, para protagonizar otro emotivo concierto, se supo la noticia. Hacia tan sólo un mes atrás se había instalado el Comité de negociaciones ‘Tierra y Territorio’ durante una visita que el presidente Juan Manuel Santos realizó a la región y el día del asesinato de Mestizo se había producido un nuevo encuentro con el mandatario en Popayán; desde entonces 20 asesinatos han estremecido la vida de los pueblos indígenas del norte del Cauca. Feliciano Valencia declaró que la muerte de Mestizo, quien además de ser autoridad política era autoridad espiritual, es un duro golpe para el pueblo Nasa porque es equivalente a matar la sabiduría ancestral de los pueblos. “Es matar la historia, la memoria y la energía que sostiene todo este proceso. Eso le hemos reclamado al Gobierno Nacional en las conversaciones  que estamos realizando en la ciudad de Popayán; hablamos de paz pero nos siguen matando los indios, construimos paz pero tenemos que poner muertos tan importantes como los sabios indígenas; más no obstante, le seguimos apostando a la paz y no vamos a descansar hasta detener la guerra.  Nosotros hemos tenido una posición muy férrea contra todo actor armado que desarmoniza el territorio y la vida y  por eso nos han amenazado, por eso han circulado panfletos de los grupos paramilitares que operan en la región, de la guerrilla de las FARC, pero lo que más nos preocupa es que de estos  muertos recientes, incluyendo a Jaime, al Mayor Lisandro, a tres niños, es que los asesinatos se están dando en la zona más militarizada de la región, sobre la vía donde patrullan todos los días, día y noche, las fuerzas militares. Es una queja que le hicimos al viceministro de Defensa en Popayán, porque estamos muy tristes y preocupados porque están atacando el corazón del movimiento indígena y el gobierno debe prestarle atención, no es suficiente con declaraciones políticas, sino con acciones reales que sirvan para proteger a los pueblos indígenas del Cauca”.

Valencia informó que ante la denuncia presentada por este homicidio, se acordó con el Gobierno  Nacional crear una comisión especial de investigación en el norte del Cauca, dar inicio inmediato a un proceso de reparación y asignación de medidas cautelares para garantizar la vida de los líderes espirituales que son los principales objetivos de esta ofensiva violenta contra los pueblos indígenas del Cauca.

Pese a esta crítica situación, Feliciano Valencia afirmó que permanecerán en la mesa de negociación. “No vamos a dejarnos ganar por los violentos, pero si estamos dispuestos a que si esto no prospera, a tomar cartas en el asunto con medidas de autoprotección; no vamos a renunciar a los diálogos porque nos urge detener esta guerra y garantizar nuestra pervivencia en el tiempo”.

Las medidas de seguridad prometidas, así como el compromiso del Gobierno de proteger y salvaguardar la integridad de las comunidades, siguen siendo insuficientes. 
Terminado el concierto de Popayán, Piero y su delegación partieron hacia Santander de Quilichao, y cuatro días después de este Concierto por la Paz, fue asesinado, en inmediaciones de Caloto, el indígena Alexander Opocué; con esta muerte asciende a veinte el número de indígenas asesinatos en un mes y  38 durante el 2012.

Falta mucho camino por recorrer, como señalaba Piero, quizás muchos muertos por sembrar, como afirman los hermanos del Cauca, pero si logramos asumir, con la entereza, el decoro y el valor que ello exige, que Colombia, en efecto, se encuentra ante una oportunidad histórica, quizás la última, para vencer la guerra y ganar la Paz, es posible escribir, entonces, una nueva historia para Colombia. Si bien es cierto que una negociación hoy en día es mucho más exigente y compleja a las que se realizaron en los años noventas, que los llamados “factores objetivos” de la violencia, tales como la pobreza, la exclusión social y política, la persecución ideológica, la criminalidad estatal, siguen latentes en medio de un conflicto multipolar nutrido por el narcotráfico, no podemos claudicar a nuestro anhelo; hoy es indispensable que toda la nación acompañé este proceso de paz; que las voces y propuestas de las víctimas de la guerra, de los históricamente excluidos y de todos los sectores sociales del país, en especial aquellos más duramente golpeados por la violencia, sean convocados y reconocidos en las mesas de negociación. Ya no es admisible, ni siquiera posible, un proceso de paz que desconozca a la ciudadanía y sus clamores; un Estado democrático, social de derecho, con justicia social y con capacidad para dirimir los conflictos desde la acción civil y respetuosa de las normas que nos rigen, se construye con la participación de todos sus ciudadanos. Sesenta años de guerra y treinta de procesos de paz, algunos fallidos, otros superados, obligan a redefinir y a ampliar el rumbo de las negociaciones y a trabajar de manera mancomunada por una cultura de paz y de respeto en el país.

Hoy al repasar el registro fotográfico de la gira, al ver tantos rostros de niños ilusionados con la paz, alzando pequeñas banderitas blancas, cantando junto a Piero ‘La creación’, compartiendo sus propios cantos y valores culturales, al ver los jóvenes del Cauca saludando a Piero y reconociendo en él, una promesa de paz, la pregunta sobre su incierto futuro sacude el alma. ¿Cuántos de estos pequeños, sobrevivirán a lo que queda de esta cruenta guerra? ¿Cuántos de ellos llegarán a conocer y a vivir en un país en paz y podrán contar otras historias; historia menos dolorosas y tenebrosas, que por fin den cuenta de un país humano, solidario y justo? Ahora, ¿Cuánto estaremos nosotros dispuestos a entregar y a ofrecer para realizar ese nuevo país que también soñaron nuestros abuelos?

Piero partió a Argentina el pasado 17 de septiembre con la promesa de seguir acompañando a los pueblos indígenas del Cauca y de Colombia, de seguir trabajando por la paz del país y de fortalecer la iniciativa del ‘Manifiesto por la paz de Colombia: un mandato continental’ para que los principales líderes de América latina, artistas, académicos, defensores de derechos humanos, intelectuales, gremios, políticos, activistas y organizaciones sociales se sumen a esta causa, reconociendo que la guerra en Colombia no es un hecho marginal y que si tiene fuerte incidencia en las dinámicas regionales; que los conflictos internos de una nación pueden desestabilizar a los países vecinos e, incluso a toda una región. La paz en Colombia debe ser, por tanto, tema prioritario en la agenda internacional. De allí la necesidad de que escenarios en los que se debaten temas cruciales para el continente, tales como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Parlamento Andino, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre otras, se conviertan en espacios para el análisis y la construcción de propuestas de paz para Colombia.

Velar por el cumplimiento de los compromisos adquiridos por las partes en la mesa de negociación, democratizar el proceso de paz y su desarrollo, evitar que quienes asumen este desafío histórico de negociar la paz a nombre de  todo un país se levanten de la mesa y lograr que perseveren en su compromiso de evitar a toda costa que se frustre una nueva esperanza para el país, exige de un masivo y permanente respaldo y del acompañamiento ciudadano y continental.

El armario de las ideas ya no parece estar tan vacío, como se afirmaba a finales de la década de los setentas cuando los más destacados pensadores del mundo, admitían su impotencia para procurar las grandes transformaciones sociales y políticas que la humanidad requería. Siguiendo las premisas del historiador Arnold Toynbee, parecería que Colombia, hastiada de su violencia y de su propia voracidad, está pasando a una actividad dinámica que responde claramente al estimulo que nos ofrece la creciente convicción de que la paz en Colombia es posible. Nuevas propuestas sacuden la vida social del país, muchas manos se suman a este empeño de pactar una paz real en Colombia y hoy, desde la acción civil, desde el arte, la cultura, la política y también, el activismo ciudadano, somos muchos los que empezamos a visualizar y a proyectar un país en paz.

Lograrlo, depende de todos nosotros. “La Paz la hacemos todos”.